
¿Qué es la transformación cultural en el entorno digital? Es el proceso por el cual una organización cambia sus valores, creencias y comportamientos para adaptarse a la era digital. En este artículo sobre Transformación Cultural en el Entorno Digital te comparto el texto completo para descargar (lo tenés más abajo), y además una clase que brindé, por invitación del colega Fernando Velíz Montero, para el Máster Internacional en Liderazgo y Transformación Cultural, en el curso: «Resiliencia Organizacional, del ser al hacer», que dicta el Buró Business School (Guatemala).
Si vas a utilizar el texto completo o parte, te dejo la cita en formato APA:
- Larrea, J. J. (2024, marzo 9). Transformación Cultural en el Entorno Digital. Recuperado de http://juanjoselarrea.com/transformacion-cultural-en-el-entorno-digital/
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I Introducción a la Transformación Cultural en el Entorno Digital
Definición de transformación cultural en el contexto digital.
La transformación cultural en el contexto digital es, en criollo, el proceso por el cual las organizaciones modifican sus valores, creencias, normas y comportamientos para adaptarse y prosperar en la era digital. No se limita únicamente a la adopción de tecnologías digitales, sino que implica cambios profundos en la mentalidad, la estructura organizacional y en la forma en que llevás a cabo las actividades de todos los días.
En esencia, se trata de fomentar una cultura organizacional que promueva la innovación, la colaboración, la agilidad y la adaptabilidad frente a los rápidos cambios del entorno digital. Esto te lleva a reevaluar los procesos existentes, promover la experimentación y el aprendizaje continuo, y adoptar una mentalidad orientada hacia el cliente y los datos.
Y no se trata solo de implementar nuevas tecnologías: también implica redefinir las relaciones internas y externas de la organización, mejorar la experiencia del empleado y del cliente, y crear un entorno que fomente la creatividad y la innovación.
¿Qué es la Transformación Cultural en el Entorno Digital? – Vídeo
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Importancia de la transformación cultural para la adaptación y supervivencia de las organizaciones en la era digital
En la era digital, la transformación cultural se convirtió en un factor crítico para la adaptación y la supervivencia de las organizaciones. Te comparto algunas razones clave que explican por qué es tan importante:
Competitividad en un entorno cambiante: en un mundo digital que no para de moverse, las organizaciones necesitan ser ágiles y flexibles para adaptarse rápido a los cambios del mercado, las tecnologías emergentes y las preferencias de los clientes. La transformación cultural te ayuda a desarrollar una mentalidad orientada al cambio y la innovación, lo que te permite mantenerte competitivo en un entorno empresarial dinámico.
Mejora de la eficiencia y la productividad
La transformación cultural puede llevarte a una mayor eficiencia y productividad, porque elimina barreras organizativas, fomenta la colaboración entre equipos y promueve la adopción de procesos y herramientas digitales más eficaces. Cuando tu cultura valora la optimización y la mejora continua, tu organización maximiza su rendimiento y su capacidad de aprovechar las oportunidades del entorno digital.
Innovación y diferenciación
La transformación cultural fomenta un entorno propicio para la innovación, porque promueve la experimentación, la creatividad y la asunción de riesgos calculados. Las organizaciones que cultivan una cultura de innovación están mejor posicionadas para desarrollar nuevos productos, servicios y modelos de negocio que las diferencien de la competencia y respondan a las demandas cambiantes del mercado.
Resiliencia frente a la disrupción
En un mundo digital marcado por la disrupción constante, las organizaciones necesitan adaptarse rápido a los cambios y superar los desafíos inesperados. La transformación cultural fortalece la resiliencia organizativa porque cultiva una mentalidad de aprendizaje y adaptación, y eso te permite navegar con éxito los períodos de cambio y turbulencia.
Crecimiento sostenible a largo plazo
La transformación cultural no solo impulsa la adaptación y la supervivencia a corto plazo: también sienta las bases para un crecimiento sostenible a largo plazo. Cuando alineás la cultura organizacional con los objetivos estratégicos y los valores fundamentales de la empresa, construís una base sólida para la innovación, la excelencia operativa y el éxito continuo en la era digital.
Estadísticas y datos relevantes sobre el éxito y fracaso de las transformaciones culturales en las organizaciones.
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- Según un informe de McKinsey & Company publicado en enero de 2021, se estima que solo alrededor del 30% de las transformaciones digitales tienen éxito. Esta cifra destaca los desafíos significativos que enfrentan las organizaciones al intentar implementar cambios culturales en un entorno digital en constante evolución.
Fuente: McKinsey & Company – «Unlocking success in digital transformations», enero de 2021. - Un estudio realizado por Harvard Business Review Analytic Services en 2020 reveló que el 75% de los líderes empresariales consideran que la resistencia al cambio es una de las principales barreras para el éxito de las transformaciones organizacionales. Este hallazgo subraya la importancia de abordar la resistencia al cambio de manera efectiva para lograr resultados positivos en las iniciativas de transformación cultural.
Fuente: Harvard Business Review Analytic Services – «The Barriers to Transformation», 2020. - De acuerdo con una encuesta realizada por Deloitte en 2019, el 82% de las organizaciones considera que la cultura organizacional es un factor crítico para el éxito de las transformaciones digitales. Sin embargo, solo el 36% de las empresas creen que están preparadas para abordar los desafíos culturales asociados con la transformación digital.
Fuente: Deloitte – «2019 Global Human Capital Trends», 2019.
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Estas estadísticas te muestran la importancia de entender los desafíos y las oportunidades de las transformaciones culturales en las organizaciones, y también la necesidad de abordar la resistencia al cambio para promover una cultura organizacional receptiva y ágil.
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El texto completo lo podés descargar presionando aquí; tiene 29 páginas.
II. Resistencia al Cambio: Obstáculos y Desafíos
- Exploración de los motivos de la resistencia al cambio en las organizaciones.
- Análisis de la influencia de factores humanos y de liderazgo en la resistencia al cambio.
- Examen de las barreras psicológicas y organizacionales que dificultan la adopción de nuevas tecnologías y procesos.
III. Impacto de la Tecnología en la Cultura Organizacional
- Reflexión sobre la relación entre la tecnología y la cultura organizacional.
- Identificación de los cambios culturales inducidos por la adopción de tecnologías digitales.
- Ejemplos de cómo la tecnología puede influir en la comunicación, la colaboración y la toma de decisiones dentro de las organizaciones.
IV. Liderazgo y Transformación Cultural
- Exploración del papel del liderazgo en el éxito de la transformación cultural.
- Características del liderazgo efectivo en contextos de cambio y digitalización.
- Estrategias para que los líderes fomenten una cultura organizacional receptiva al cambio y la innovación.
V. Estrategias para una Transformación Cultural Efectiva
- Presentación de enfoques y metodologías para gestionar la transformación cultural.
- Herramientas y prácticas para involucrar a los empleados en el proceso de cambio.
- Casos de estudio de organizaciones que han logrado una transformación cultural exitosa en el entorno digital.

SOBRE EL AUTOR
Juan José Larrea
Doctor en Comunicación, Licenciado en Comunicación Social y Periodista. Conferencista y Docente Internacional de posgrados. En la actualidad, se desempeña como Director de Grupo DIRCOM.
© DERECHOS DE AUTOR
Todos los contenidos de este sitio web son propiedad del Dr. Juan José Larrea y están protegidos por derechos de autor. Si deseas utilizar cualquier parte de este contenido en tus propias publicaciones, debes citar la fuente de manera adecuada utilizando el estilo de citación [APA/MLA/Chicago, etc.]. Es tu responsabilidad asegurarte de que las citas sean precisas y se utilicen de manera adecuada. El contenido de este sitio no debe ser utilizado de manera indebida, como la reproducción no autorizada o la distribución sin permiso.
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Metaverso y Relaciones Públicas
¿Cómo liderar la crisis y la transformación?
Preguntas frecuentes sobre transformación cultural digital
¿Qué es la transformación cultural digital? Es el proceso por el cual una organización cambia sus valores, creencias y comportamientos para adaptarse a la era digital, más allá de solo incorporar nuevas tecnologías.
¿Por qué es importante la transformación cultural en las organizaciones? Porque mejora la competitividad, la eficiencia, la innovación y la resiliencia frente a la disrupción, y sienta las bases para un crecimiento sostenible.
¿Cuál es el principal obstáculo para lograrla? La resistencia al cambio, muchas veces alimentada por factores humanos, de liderazgo y por el miedo a salir de la zona de confort.
Transcripción del episodio
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Transcripción completa del episodio «Transformación Cultural en el Entorno Digital», del Podcast DIRCOM, conducido por Juan José Larrea. Spotify https://podcastdircom.com/ o en el Canal de YouTube http://dircom.tv/
La pregunta que abre el debate
Por eso, Juan José, te quería invitar a esta conversación. Como te contaba, este es un máster en liderazgo, en transformación cultural, y el tema tecnología es fundamental, así que había que abordarlo. Uno de los temas es que, cuando uno ve las estadísticas, Juanjo, y ahí quiero que nos ilustres más, siempre lo que es la transformación digital tiene malos números: cuesta mucho apalancar la transformación digital. En las organizaciones cuesta mucho que estas transformaciones se sostengan, hay resistencia. Entonces, quería preguntarte, para abrir la conversación: ¿cuáles son las teclas que muchas veces impiden que se profundice la transformación digital en el mundo del trabajo, y cuáles son también los costos de estas adversidades? Grupo Dircom: gestión del conocimiento latinoamericano en comunicación, por expertos latinos.
McKinsey y Harvard Business Review: los primeros datos del fracaso
Mirá, hablando de estadísticas, puedo nombrarte quizás dos o tres que recuerdo ahora. Primero, y siempre en base a fuentes, no son opiniones mías ni mucho menos. El 30%, a partir de un informe de McKinsey & Company publicado en enero de 2021, decía, escuchá este dato, que solo el 30% de las transformaciones digitales, es decir, de aquellas organizaciones que emprendían una transformación cultural digital, tenía éxito. Después hay otra estadística, de un estudio que hizo la Harvard Business Review Analytics Service en el año 2020, en plena pandemia, que decía, y esto también les va a interesar por la temática que ustedes están tratando y estudiando, que el 75% de los líderes…
Que creo que esto tiene mucho que ver con lo que ustedes están tratando: consideraban que, al emprender este desafío, porque es un desafío, después lo podemos hablar, de una transformación digital en las organizaciones en materia cultural, y ahora sí, digital, el 75% de estos líderes consideraba que el mayor problema estaba, y lo podemos conversar luego, en la resistencia al cambio.
Deloitte: cultura organizacional y falta de preparación
Esto no es una tontería, no es un dato menor, ni el del 75%, ni el de la resistencia al cambio, porque no es solo resistir el cambio, sino, como decimos los comunicadores, ¿qué significa resistencia al cambio? Y ahí hay un montón de datos y detalles que se pueden ver. Después hay otro dato, de una encuesta que se realizó en el año 2019, que decía que el 82% de las organizaciones consideraba que la cultura organizacional era un factor crítico para el éxito en la transformación digital. Y solo el 36%, en esa encuesta de 2019, pensaba que estaba preparado para el desafío de emprender ese cambio de cultura, o mejor dicho, esa transformación cultural digital, a un plano digital. Esta encuesta la hizo Deloitte, en el año 2019, en un informe que se llamaba Global Human Capital Trends 2019.
2020: la digitalización forzada por la pandemia
Después podemos discutir cuáles son los desafíos para ese cambio también. Este tema, colegas, se profundiza cuándo. En el 2020 se profundiza, empieza, se pone en boga, se animan distintas organizaciones públicas, privadas, pequeñas, medianas y grandes, a la transformación digital. Pero esperá, no por una decisión de voluntad propia, o sí, fue de voluntad propia, pero de una voluntad propia obligada, no de una voluntad de querer hacer un perfeccionamiento, un cambio cultural, un adaptarse a la tecnología existente en el año 2020. No, fue porque cada uno estaba en su casa, y todavía muchas empresas estaban imprimiendo papel, usando la impresora, sin usar la digitalización. Muchas empresas grandes obligaban a sus usuarios, a los ciudadanos, a que un trámite tuviera que hacerse presencialmente, de ocho a trece horas, había que hacer una fila, hacía frío, calor, hubiera silla o no, sin importar la edad que se tuviera.
Caótico. Pero en 2020 lo que sucede es que, obligadamente, si queríamos seguir trabajando, dando servicios, ofreciendo, facturando, lucrando, lo cual todo es lícito, o desde una administración pública nacional, municipal, regional, no solo nacional, dando un servicio, había que digitalizarse. Y hay muchas estadísticas que dicen que en el 2020 se adelantó como siete años en materia tecnológica, en relación con el servicio de atención al cliente, al usuario, al administrado, o como ustedes lo consideren, incluso al empleado, al público interno. Principalmente fue la ignorancia de los altos mandos, de los CEOs, de los líderes, en cuanto a la falta de conocimiento y la resistencia al cambio tecnológico. No dejes de comunicarte con nosotros. Enviá tus mensajes a [email protected]. Estamos en contacto.
Brecha generacional: la zona de confort y el miedo a perder el control
Juanjo, ¿y será que, en una de esas, juega en contra esta variable de que hay una generación de líderes con una mirada analógica, y los nuevos líderes, más jóvenes, tienen una mirada distinta, y que obviamente las tomas de decisiones varían según estos perfiles? Mirá, es muy buena la pregunta que hacés, y no solo es tal cual lo decís, sino que razonémoslo un poco. El tema generacional es muy importante, porque, por supuesto, los mayores de 40, 50 y 60 son los que más resistencia al cambio tienen, al adaptarse a la tecnología. ¿Por qué, colegas?
Porque venimos, aunque yo me fanaticé con la tecnología por suerte, de una posición de zona de confort, no sé si me explico, una zona de confort donde, con mis usos y costumbres de veinte años de trabajo, me siento no solo cómodo por lo que significa ese confort en mis tareas laborales, sino que también siento que tengo poder y control. Tengo control, y entonces tengo poder. Muchos tienen resistencia al cambio porque también tienen temor de perder el poder en algo que no conocen. Hola, Ivette, ¿cómo estás? Bien, muchas gracias, acá. ¿Cómo, por ejemplo, cuando pasó lo del COVID, que muchas empresas se vieron obligadas a esta revolución tecnológica, qué pasa cuando en el 2022 o 2023 se rompe esta flexibilidad, y muchas empresas actualmente obligan al colaborador a ir presencialmente a hacer sus labores, a pesar de que la productividad nunca bajó, e incluso aumentó?
Desaprender para volver a aprender: el desafío de los líderes
Es genial lo que decís, es genial. Pero ahí nos encontramos, y voy a decir seguramente una obviedad, con la ignorancia lamentable de los altos mandos, líderes o CEOs que no han podido, esto de lo que se habló mucho en toda esta época, desde el advenimiento de la tecnología y los cambios tecnológicos, desaprender, no literalmente, sino desaprender lo aprendido para poder volver a aprender, como cuando uno resetea de fábrica un aparato tecnológico para volver a utilizarlo. En este caso sería nosotros tratar de desaprender un poco, salir de esa matriz. Mirá, y fijate, lo que me pasaba mucho, a vos te veo muy jovencita, yo tengo 54 años, en nuestra época, te estoy hablando de unos 25 o 30 años atrás, no existía tanto el hacer comunicación como lo concebimos ahora.
Lo que sí había, cuando uno trabajaba en una empresa, no importa cuál, pública o privada, pequeña, mediana o grande, con o sin fines de lucro, lo que uno hacía en ese momento era, más que nada, y alguno se puede llegar a acordar, prensa. Hacíamos prensa. ¿Qué significaba ser prensa? Difundir, pero en relación con los medios tradicionales de comunicación: radio, diario y televisión. Excelente. Para no profundizar en ese tema, viene la tecnología, y al principio la mayoría la utilizaba con la matriz de trabajar con los medios tradicionales de comunicación. Profundizo un poco más.
De informar a comunicar: cómo la tecnología atomizó a las audiencias
Entendían que, con la tecnología, debían seguir trabajando con la antigua matriz para seguir comunicados con los medios de comunicación, cuando no comprendían que la tecnología lo que nos estaba dando era la posibilidad de separar, atomizar y dividir a nuestros públicos, e informarles o comunicarnos. Una cosa es informar, camino de ida, y otra es comunicarnos, camino de ida y vuelta, por los diferentes medios tecnológicos que iban apareciendo con los años. WhatsApp no tiene mil años: primero estaba, de hecho hace mucho, el ICQ, creo que era así, después sale un tal Messenger, que no es el de ahora, era otro, creo que era de Hotmail, después sale el de Facebook, después sale WhatsApp, y así.
Entonces, la tecnología nos daba la posibilidad de atomizar, separar a nuestros públicos, y ya no tener relación con los medios tradicionales de comunicación como un todo, sino tenerlos a ellos como otro público más, entre todos los demás públicos. Con esto, ¿qué te quiero decir? Que traté de graficarlo para tu pregunta: ¿por qué las empresas hoy, que han visto que teniendo, por ejemplo, dos días presenciales y tres de presencia remota, colegas, porque en realidad no se llama trabajo virtual a no ser que estés en un metaverso, si quieren saber del metaverso tengo una clase donde explico qué es y cómo lo utilizan las empresas?
Virtual vs. presencia remota: el ahorro del trabajo a distancia
Pero ¿cuál es la diferencia entre virtual y presencia remota? Lo que nosotros estamos haciendo ahora acá es presencia remota, profesionalmente se llama así, y los invito a que lo llamemos así. Virtual es un mundo virtual donde cada uno de nosotros tiene un avatar, y todos nos vemos con un avatar, pero no tal cual somos. ¿Está bien? Vuelvo a la respuesta: lo que hacen las empresas, lamentablemente muchas de ellas, es no comprender que, teniendo dos días presenciales y tres de presencia remota, trabajo a distancia, home office, o como quieran llamarlo, no solo mantienen la producción, como vos acabás de decirlo, sino que a veces la superan, y además ahorran en muchísimos gastos, porque si yo trabajo en mi casa, ¿quién me paga la luz?
¿Quién me paga todo lo que usás vos? No se rían: en el baño, ¿quién me paga a mí? En este caso, el argentino, ustedes saben que estamos con el termo de mate, ahora de noche, si no lo tendría acá. ¿Quién le paga, no sé, al que toma mucho café, el café? Nada, me lo pago yo. Ahora, en la empresa, el papel higiénico lo paga la empresa, y también paga la luz, y también paga el personal de limpieza, y así todo lo que se te ocurra, y tal vez hasta con más seguridad.
Cuerpo, emoción y lenguaje: el desafío del contacto humano a distancia
Gracias, Juan José. Me gusta mucho eso: en días anteriores vimos que, antes de prescindir de alguien, es mejor reconvertir, ¿no? Con lo último que dijiste: no puedo despedir a alguien solo porque no se adapta a la tecnología, sino que puedo reconvertir esa experiencia y aprovecharla de otra manera. Mi comentario va más por el lado de que, en el tema de transformación cultural, hemos ido aterrizando estos días en que es sumamente importante identificar y saber que somos cuerpo, emoción y lenguaje. Exactamente. Gracias, Fernando. Cuerpo, emoción y lenguaje. ¿Cómo trabajamos, entonces, esa parte de presencia remota que realmente nos aparta de ese contacto? Muchas de las quejas fueron que los números aumentaron, pero el contacto físico, el contacto emocional, e incluso la comunicación, disminuyeron.
¿Cómo, en esta época, trabajamos esa parte para que no nos siga afectando? Porque estoy de acuerdo con vos en que el cambio va a ser generacional. Los que ya somos mayores vamos a ir saliendo, y la generación juvenil que viene, viene muy fuerte en la parte tecnológica, pero en lo que nos queda en el campo organizacional, a los que ya somos mayores, ¿cómo hacemos para no perder ese contacto humano? Vos dijiste en un momento que nuestra parte generacional ya va a ir cambiando y la vamos dejando.
¿Se pierde realmente el contacto humano en la distancia?
Yo no me refería a todos los que tenemos cuarenta, cincuenta o sesenta y pico, o más. Me refiero a aquellos que, teniendo esas edades, han sido porfiados, toscos, o no han querido aprender de la tecnología o de la actualidad tecnológica. No me refería a todos: hay grandes líderes en empresas pequeñas, medianas o grandes de cincuenta y pico, sesenta y pico. Yo tengo 54 y sé mucho de tecnología, y hay muchos así, muy buenos, pero no me refiero a esos. Me refiero a lo que preguntaba Fernando, en dos preguntas: que el cambio generacional de esas personas ignorantes en este tema, que lamentablemente frenan departamentos de una empresa, o la empresa misma, se va a dar a lo largo de los años. ¿Por qué se pierde, o no, el contacto?
Voy a pensar en voz alta junto con ustedes, pero ojalá me interrumpan también y vayamos dando nuestras opiniones. ¿Por qué? Digo, no como pregunta, sino como respuesta: porque se pierde, decía Brenda, el contacto humano, esa cercanía. No sé si se pierde. Pero, escuchémonos, no sé si se pierde. Porque tal vez, pensemos en lo que estoy diciendo, tal vez a una Brenda, un Fernando, un Juanjo, personas que tenemos cierta edad, nos cuesta comprender, entender o concebir esta realidad tecnológica de presencia remota. Ahora voy con otra cosa.
El ejemplo de la PlayStation: repensar qué es el contacto humano
Me acuerdo que en época de pandemia, todos conocen el juego de la Play, le dicen lo mismo en otros países, la Play de Sony, la PlayStation, sí, o el Xbox, o el Nintendo. Me acuerdo que mi hijo jugaba con la Play con todos sus compañeritos, estando encerrados, cada uno en su casa, partidos de fútbol. Eso hacía que estuvieran conectados, cada uno en su casa, en distintos puntos, jugando: dale, pasala, vamos, gol, no, me hiciste un gol. Y a la vez hablando de las tareas que había que hacer para el día siguiente, para la semana que viene, que la profesora esto, que la profesora lo otro.
De hecho, era muy entretenido escucharlos a la distancia, cómo hablaban no solo del partido de fútbol que estaban jugando en la Play, sino también de las tareas que tenían que hacer. Antes te decía que, dependiendo de la edad que tenemos, sentimos que la presencia remota hace que se pierda el contacto humano. Ahora, tal vez debiéramos pensar también qué entendemos por contacto humano. Porque no sé si las generaciones de hoy, los que tienen 18, 20, 25, 28 años, tienen el mismo concepto de contacto humano que nosotros concebimos. No estoy afirmando nada, estoy tratando de empujarlos a discutir y a pensar esto.
Recuerdos de otra época: del teléfono fijo a la memoria perdida
No sé si yo, como autoridad de recursos humanos de alguna empresa, o de gestión de personas, sería el indicado, estoy pensando en voz alta, para evaluar esto, o si debería evaluarlo junto con alguien de otra generación, con quien podamos decir: che, pará, mirá, darse la mano, una palmada, un apretón de brazo. Como tenemos los latinos, sirve, y que otro chico de treinta años me diga: sí, pero la verdad es que uno se ve, no se pierde tanto tiempo en charlas. Y perdón, Brenda, ¿sabés qué me pasa a veces? Que digo: uy, yo en mi época, les digo a los que son muy jovencitos, en mi época, cuando tenía 20 años, no solo me acordaba de más de cien números telefónicos de memoria, gracias a la tecnología, después lo charlamos, hemos perdido memoria.
Después lo charlamos. No solo me acordaba de cientos de teléfonos de memoria, sino que, ¿sabés qué hacía cuando quería hablar con Brenda? No tengo acá teléfono fijo, ya no uso en casa. Agarraba el teléfono, marcaba, bueno, en un momento era un disco, marcaba y llamaba. Hoy, ¿qué sucede, colegas?
¿Teléfono o computadora? El aparato que ya no usamos para llamar
Hoy, si quiero hablar por teléfono, lo cual ya siento que molesta, te pregunto: ¿te puedo llamar? ¿Cómo te puedo llamar? Si tenemos teléfono, el teléfono es para hablar. Pero no, este aparato al que llamamos teléfono, ¿cuántas veces lo usás como teléfono? Es retórico, no me contestes. ¿Cuántas veces lo usás como teléfono? Porque el teléfono es hola, ¿cómo vamos?, estoy hablando, eso es teléfono. Si no, esto, y es verdad, no estoy exagerando, esto es una computadora. ¿Por qué? Porque tiene un sistema operativo, y como tal es una computadora. Nada más que, en vez de tener una pantalla grande, tiene una pantalla chica. En esta generación, Brenda, estoy tirando ideas, no te estoy contradiciendo, además de que me preguntan si me pueden llamar, cosa que a mí me extraña.
Pero voy un segundo más atrás. A mi hijo, cuando lo llamo por teléfono, me dice: ¿qué pasa? ¿Cómo que qué pasa? Te estoy llamando, soy tu papá, además pago yo el teléfono, ¿no te puedo llamar? Pero les sorprende, no que sea algo cómico, les sorprende la llamada telefónica. Ahora, si les escribo, quizás me contestan dos horas después, pero no me dicen «qué pasa».
Las formalidades del saludo frente a la inmediatez del chat
Después está el tema de, y la verdad prefiero no hablarlo, que entre que te digo «hola, ¿cómo estás?», «bien, vos», «bien, bien», «tus cosas bien», «mis cosas bien», «y tus cosas también bien», pasan cinco minutos solo para preguntarte en qué página estaba el informe del que me habías hablado, y no lo encuentro. «En la dieciocho.» Listo: fueron diez segundos de eso y cinco minutos de «cómo estás», «bien, vos», «bien, yo también», «y cómo está todo», «todo bien», «qué calor que hace», cosas que, al escribir por chat, no preguntás.
Ahora, y voy a ver: ¿es necesario el contacto humano, no perder el contacto humano? Con mis 54 años, yo creo que sí. Pero vos recién estabas así, y seguramente tenés otra edad, por la cual decís: mirá, no, no hace falta, ahora lo vamos a escuchar. Dale, Ivette. Solo ampliando: yo tengo un equipo bastante joven, estamos hablando de veinte, veintidós, veintitrés años.
Lo que las nuevas generaciones buscan: reconocimiento, no formalidad
Superjoven. Y realmente la comunicación entre ellos, como vos decís, llamar por teléfono es porque es urgente. Ya no es, o sea, si necesitás información, es WhatsApp, ¿por qué interrumpir tu actividad con la formalidad de un saludo por teléfono? Es mucho más fácil hacerlo por texto. Sobre el contacto humano, estas generaciones realmente lo que buscan es reconocimiento, más allá del «hey, hola, ¿qué tal?», del choque de manos, eso era muy de antes, el high five, le decían. Pero ahora es más como exponer lo que realmente están haciendo, y con que se sientan reconocidos ya es suficiente: «están viendo lo que hago, y me siento querido porque están viendo lo que hago». Entonces, ahí está esa conectividad, en el sentido de que no se pierde la humanidad con reuniones virtuales. Tal vez se pierde el contacto humano cuando las reuniones son únicamente para saber qué pendientes tenés.
Quiero ver cómo vas, quiero ver esto y aquello, y no se toma una reunión para charlar, así como estamos haciendo nosotros ahora, o para que me cuentes que tu mamá estaba enferma la vez pasada.
El contacto humano no se pierde: se elige
Entonces, eso que se siente que tiene que ser presencial, si se le dedican cinco minutos para hablarlo a distancia, es lo mismo. Y realmente el contacto humano no significa que yo vaya abrazando a toda la gente de la oficina por todos lados: yo solo abrazo a la gente que me importa, o a la que quiero abrazar. Entonces, si yo tengo a mi familia, y de vez en cuando me junto con mis amigos, y a ellos son a los que abrazo, o a los que toco, ahí tengo mi contacto humano, pero no voy abrazando a todos en la oficina todo el tiempo. Eso es lo que se ve en estas generaciones: realmente no tienen esa especie de formalidad de tener que tener contacto con la gente porque es necesario, sino que lo hacen porque quieren.
Quedan siete minutos para aprovechar a Juanjo, así que vamos aterrizando. Muchas gracias. Quizás no es una pregunta como tal, pero va en el mismo camino sobre el uso de la tecnología. Considero que el equilibrio es muy importante.
Buscar el equilibrio: ni deshumanizarnos ni resistirnos a la tecnología
Porque no podemos irnos solo al hecho de utilizar tecnología y olvidar algunas situaciones, como que cuanta más tecnología hay, estas generaciones se están deshumanizando, y prácticamente dejamos de lado este tema tan importante que hablábamos, el del contacto físico. Realmente, porque nosotros fuimos creados para convivir, para ser personas sociables, no para ser islas. Fuimos creados para eso, para poder convivir y estar socialmente activos y relacionarnos. Les digo que hay que tener un equilibrio, porque esto hace que nuestro tiempo sea eficiente, y el mal uso de la tecnología también ha traído muchas situaciones donde los jóvenes, especialmente, usan muy mal el tiempo.
Sin embargo, hay algunas cosas, les doy un ejemplo: yo tengo un reloj digital que recién me regalaron, y a la edad que tengo, yo tenía resistencia, decía «no, este reloj no lo voy a usar». Pero me llamó mucho la atención, porque me dice los pasos que caminé. Recién precisamente me avisó que ya era hora de moverme, entonces me paré, porque ya llevaba tiempo sentada. Por eso les digo, hay que tener un equilibrio en el uso de la tecnología, ¿no? Nos facilita muchas cosas, pero si nos vamos al otro extremo, como los jóvenes, se está desaprovechando el tiempo.
¿A qué llamamos equilibrio? La pregunta que abre el cierre del debate
Cuando digo que hay que buscar un equilibrio, no sé si el equilibrio que está pensando Soraida es el mismo equilibrio que el de los compañeros de Ivette, que tienen 22 años, o el de mi hijo, que tiene 20, o mi hija, que tiene 22, o de Brenda, que no sé qué edad tiene, pero hay que ver si piensan lo mismo. ¿Qué equilibrio? ¿A qué equilibrio se refiere Soraya? Está buenísimo este tema. Dale que estaba Rosmery, perdón, ya, Rosmery, perdón, y después Rosmery yo tiro dos preguntas cortas y despachamos a Juanjo para que se vaya a descansar, porque tiene como treinta horas más que nosotros, estamos con el uso horario disparado. Ya arreglaré, dale.
Bien, muy puntual, porque lo que me quedó dando vueltas es que yo entiendo la diferencia generacional, entiendo que van a ver quiénes hacemos más fácil el tema de la tecnología, pero culturalmente, entonces, si me voy a la empresa y tengo una cultura de antes de la pandemia, ¿cómo hago para mantenerla y sostenerla a través de la tecnología?
Sostener la cultura organizacional cuando se pierde el café compartido
Porque esa cultura se generaba en el compartir, en almorzar juntos, en salir a traer un café, y mientras íbamos por el café compartíamos y nos contábamos desde los problemas de la casa. Ese compañerismo, ¿no? Ese mate, como le decimos nosotros, que también nos ayudaba a la retención, porque, mal que bien, me llevo mal con mi jefe, pero el equipo es fenomenal, y aquí me siento bien, estoy haciendo bien las cosas: eso se rompe en la virtualidad, en la distancia. ¿Cómo lo hago? Entonces, culturalmente, cómo trasladar la cultura a través de la tecnología es lo que me quedó pensando.
Más allá de si se adopta o no la tecnología según las generaciones. A ver, cómo lo hacemos, no es fácil. Tengo un paper que se lo puedo pasar a Fernando después, donde desarrollo unos cinco o seis puntos que creo que les va a resultar interesante, donde también planteo cuestiones desde lo psicológico, los miedos al cambio, el no atreverse, los desafíos, los obstáculos. Creo que tiene quince o dieciocho páginas, les puede llegar a gustar, a interesar.
¿Quién quiere volver a la oficina todos los días?
El «cómo lo hacemos» es tu pregunta personal, por lo que vos estás sintiendo y viviendo, porque no sé si lo mismo que estás planteando se lo plantearías a todos los que vivieron la pandemia, si después tuvieron esta cuestión híbrida, algunos días en el trabajo y algunos días en la casa. La mayoría de las personas que conozco, desde mi punto de vista personal o profesional, no quieren volver de lunes a viernes a sus trabajos. Son muy pocos los que sí quieren volver todos los días, no tengo el porcentaje, pero a varios de esos pocos yo les preguntaba, medio indirectamente, o ya lo sabía: ¿sabés cómo vivían? En el tráfico. Es un diez por ciento. No, solos.
Solos. Lo del tráfico no lo hablamos, tráfico, tránsito, taco, trancón, ahora lo hablamos. Vivían solos. ¿Y qué les pasaba, viviendo solos? Cuando llega el viernes, la mayoría nos ponemos contentos, y nos decimos «buen fin de semana», «nos vemos el lunes», y ojalá que ya sea el miércoles, porque sabemos que vamos a tener unos días de disfrute.
La vida en soledad y el home office: otra cara de la moneda
Ahora, el que vive solo, vive solo, y tiene poca vida social, a eso me refiero: vive solo y con poca vida social. Porque después, el sábado y el domingo, no sabe qué hacer, no tiene qué hacer, limpió la casa diecisiete veces. Entonces lo sufre. Y están aquellos que no conocían esto y empezaron a trabajar desde la casa. Y claro, empezaron a conocer ciertas cosas, Rosmery, que tienen que ver con levantarse a la mañana, tal vez con un cafecito y en pijama, y ya estar trabajando. Y tal vez salir a hacer compras, o cosas que, estando en el trabajo, tenían que pedir permiso para hacer. Muchos de ellos no quieren.
Yo creo que el desafío está en buscar ese equilibrio, que deberíamos definir, a qué llamamos equilibrio. Creo que todos hemos hecho un aporte importante. Yo sí creo en la relación humana, pero tengo miedo de estar influyendo por mi edad y por mi forma de trabajo.
Robotización, IA y metaverso: las preguntas que faltan hacerse
Todo lo que estamos hablando, le agrego más condimento a la sopa: la robotización del trabajo, la inteligencia artificial, el metaverso. Ustedes tienen un conocimiento grande sobre esto. Según tu experiencia como consultor y académico, ¿cuáles son las preguntas que se tiene que hacer el mundo organizacional? Para dar un buen giro con todo esto que llegó para quedarse. ¿Cuáles son los puntos ciegos, cuáles son las interrogantes que hay que empezar a responder para que esto se pueda encauzar de buena forma? Colegas, el transhumanismo, el posthumanismo, todo lo que estamos nombrando, lo que nombró Fernando y otras cosas que agrego: cuando Fer pregunta cuáles serían los puntos ciegos, me acuerdo de que cuando apareció la tecnología, internet y todo lo que subyace en ella, muchos miraban para otro lado.
Después vinieron los grandes atrasos. Fer dice: ¿cuál es la pregunta que tal vez debiéramos hacernos? Mirá: ¿qué estás haciendo con el transhumanismo? Primero entenderlo, ¿sabés lo que es? ¿Qué estamos haciendo con el mundo virtual?
El desafío final: no quedarse mirándose el ombligo
Creo, para cerrar, que el gran desafío es no quedarnos con la pequeñez de internet y la pequeñez, aún más chica, de las redes sociales, sino entender lo que es la tecnología hoy, desde esto que estamos viendo: el metaverso, el internet de las cosas, que es el mundo conectado, el mundo en 3D, la realidad aumentada. ¿Han hecho algo con realidad aumentada? Es retórico, no me contesten. Pero si voy, ¿puedo ver ahí cosas que me acompañen? Algunos dicen que sí, me alegra. Otros tal vez no lo hacen, o no lo entienden. Con la realidad virtual, no quedarnos mirándonos el ombligo. Ustedes no lo están haciendo, porque de hecho están acá, haciendo este máster. Creo que el mayor desafío que tenemos por delante es no quedarnos de brazos cruzados, no tenerle miedo a la innovación, sí ser creativos, sí ser avezados, y preferir equivocarme antes que quedarme quieto.
Cierre del episodio y agradecimientos
Un verdadero aplauso. Para mí, la conexión con el mundo tecnológico siempre ha sido, gracias Juanjo, un pequeño espacio de inspiración, así que me quedo con preguntas que voy a seguir trabajando en el máster que estamos llevando adelante. Amigo mío, te agradezco todo, un aplauso para este curso. Les mando un fuerte abrazo. Gracias, querido, te quiero mucho. Nos vemos. Gracias. A ustedes, muchas gracias. Chau, gracias. Gracias a ustedes, un placer, un placer, gracias. Crisis, responsabilidad social, marketing, relaciones públicas, publicidad, comunicación y mucho más. Esto fue el podcast del Grupo Dircom. Hasta la próxima.
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